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APV: elige el régimen más conveniente según tu renta

La sigla APV (Ahorro Previsional Voluntario) ya está internalizada por la mayoría de los cotizantes del sistema previsional. Se trata, básicamente, de mejorar los ahorros para la futura jubilación mediante un ahorro voluntario, de acuerdo a las posibilidades de cada uno, los que reciben interesantes beneficios tributarios, en función del régimen que elijas. Conviene saber que para realizar esta elección se debe considerar el nivel de renta que percibes.

Por ejemplo, el APV en régimen A es aconsejable para rentas inferiores a $1.600.000 bruto ya que permite aumentar los ahorros gracias al beneficio que otorga el Estado, equivalente a una bonificación del 15% sobre el total ahorrado en un año a cuenta de su fondo de pensión. ¿Qué significa esto? que si ahorras $1.000.000 durante el transcurso del año, el Estado aporta a tu fondo de pensión $150.000 extras, con un tope de 6 UTM anuales. En este sistema el trabajador al momento de ahorrar ya ha pagado los impuestos correspondientes por los dineros destinados a APV, de esta forma, al momento de retirar el ahorro no tributa por el capital aportado, sólo lo hace por la rentabilidad real obtenida.

Para rentas superiores a $1.600.000 bruto, el régimen B es una buena alternativa, ya que puedes descontar parte del impuesto a la renta y destinarlo a ahorro. En esta modalidad no se pagan impuestos por el monto ahorrado, ya que los aportes se rebajan de la base imponible del impuesto único de segunda categoría. Cuando los fondos son retirados antes de la jubilación, la AFP o Institución Autorizada retiene el 15% del monto, el cual tiene carácter de “abono” al Impuesto Global Complementario al momento de realizar su Declaración de Impuestos Anual.

Beneficios del APV:

  • Tiene un bajo costo de administración.
  • Permite anticipar o mejorar tu pensión.
  • En caso de defunción, queda como herencia, por lo que tus seres queridos se beneficiarían.
  • Otorga beneficios tributarios, dependiendo del régimen que elijas.