.

Cómo será lo que queda del 2017

En Latinoamérica, el giro político hacia gobiernos más amigables con el mercado ha potenciado una recuperación luego de los exiguos años que siguieron al fin del súper ciclo de los commodities. Dicha recuperación ha impactado a las bolsas del continente llevándolas a los primeros lugares de rentabilidad en lo que va del año.

2017 ha sido un año atípico, de eso no cabe duda. Ante las constantes noticias de conflictos geopolíticos, el mercado ha decidido responder con alzas históricas. El crecimiento mundial parece estar acelerando, a niveles de 3.5%, haciendo oídos sordos de los fenómenos populistas en Europa, las presiones independentistas en algunos de sus miembros y la creciente presión en la península de Corea. A todo esto, podemos sumar que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha logrado concretar ninguna de las reformas que tenían muy entusiasmados a los inversionistas al momento de su triunfo en noviembre del año pasado.

En Latinoamérica, el giro político hacia gobiernos más amigables con el mercado ha potenciado una recuperación luego de los exiguos años que siguieron al fin del súper ciclo de los commodities. Dicha recuperación ha impactado a las bolsas del continente llevándolas a los primeros lugares de rentabilidad en lo que va del año.

En el vecindario, tenemos focos de riesgo político en las elecciones mexicanas que se celebrarán a mediados del 2018 e incertidumbre sobre cuánto es el verdadero apoyo que tienen Mauricio Macri en Argentina y Temer en Brasil, para llevar a cabo sus reformas pro mercado. Ante este escenario de aparente descorrelación entre los riesgos políticos que vemos en los medios y los que percibe el mercado, cabe preguntarse qué nos depara el resto del año.

En el caso latinoamericano y en particular el caso de Chile, la elección presidencial será determinante en la consolidación de la recuperación económica puesto que el próximo Presidente(a) tendrá el desafío de estimular la inversión, y controlar el déficit fiscal, el cual si bien se mantiene en niveles relativamente bajos versus el promedio de la OCDE, ha comenzado a inquietar a las Clasificadoras de Riesgo que ya han levantado la voz a través de una baja en la categorización de deuda soberana de Chile.

Esperamos que el resto del año en Europa esté marcado por el intento de independencia del gobierno catalán, los pasos a seguir para concretar el Brexit, las negociaciones de Ángela Merkel para llevar a cabo su cuarto mandato en Alemania, con la presencia en el Congreso de grupos de ultra derecha elegidos hace unas semanas. En Asia esperamos que el mercado esté atento al esperado pero postergado repunte de la inflación en Japón y los datos manufactureros en China. En términos políticos, se espera una reacción a la creciente tensión entre ese país y Corea del Norte quien ha intensificado su programa nuclear, teniendo como consecuencia que Japón se rearme a niveles que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial.

Como siempre, las noticias que vengan de Estados Unidos serán los principales catalizadores de un aumento adicional o una corrección en los mercados. El desarrollo de la Reforma Tributaria de Trump será clave, en especial, las contradicciones que presenta y que sacarán roncha en su discusión parlamentaria: baja de impuestos en un contexto de déficit fiscal y discusión sobre el techo de la deuda. La reforma a la salud se ve postergada al igual que la migratoria, en la medida que la administración republicana busca mover la agenda a los temas donde se siente más cómoda. Queda por verse, la capacidad del ejecutivo para poner de acuerdo y ejercer su mayoría en ambas cámaras, lo cual por ahora, se ve difícil.

Por el lado de las tasas de interés, vemos un espíritu de contracción monetaria en la medida que la inflación repunta de la mano con el crecimiento global. El riesgo que los Bancos Centrales tienen en mente que un alza muy abrupta de los tipos de interés pueden provocar una recesión. En ese sentido, los entes rectores han sido cautos en su alza y en sus disminuciones de balance, esperando ver un mercado laboral más apretado y alzas de salarios antes de subir las tasas.

En el caso Latinoamericano, y en particular en Chile, esperamos que dado el escenario base del IPOM, y con la inflación bordeando el objetivo, el Banco Central mantenga la TPM en 2.5%, todo dependerá del ritmo que adquiera la anunciada recuperación económica.

El cobre será central para la recuperación de la actividad en Chile, el cual de mantenerse en niveles actuales de 3 dólares la libra, podría permitir una reducción del déficit fiscal, aumento de exportaciones y por consiguiente un mayor crecimiento del PIB. Alzas adicionales, o correcciones en el precio del cobre afectarían directamente nuestro tipo de cambio, el cual se ha apreciado más que sus pares latinoamericanos al iniciarse la importante alza en el cobre de este 2017.

En general, el resto de 2017 se ve relativamente auspicioso para la economía global y por sobre todo para Chile pero es importante mantener en mente que esta recuperación es frágil y ciertos eventos políticos podrían provocar ajustes en el mercado.