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¿Qué esperar de 2018?

Proyección económica del equipo de Inversiones de Confuturo.

2018 será un año donde los mercados tendrán que confirmar los altos niveles alcanzados en 2017, esto es, concretándose las reformas liberales que se prometieron el año anterior. Será por cierto un año desafiante en ese sentido pues el mercado no puede subir para siempre solo en base a promesas, pero de ir concretándose al menos las más relevantes, sumado al buen desempeño de la economía global, podríamos proyectar que estos índices llegaron para quedarse

¿Será 2018 el año en que los riesgos afecten el desempeño de los mercados, o tendremos otro año de alzas y de mejora en la actividad global?

Existen números que respaldan ambas situaciones, como el crecimiento económico global llegando a 3.6% el próximo año, lo cual es bastante saludable y está impulsando un buen desempeño en los commodities (como por ejemplo el cobre) los cuales a su vez están sacando a varias economías, Chile entre ellas, del letargo. Otros países en cambio, no han logrado aún levantar cabeza luego de años de bajo crecimiento.

Latinoamérica

2018 será un año clave para la región pues la abundancia de eventos políticos marcarán la agenda. Un ejemplo es el cambio de Gobierno en nuestro país, donde Sebastián Piñera tendrá un Parlamento fragmentado y sin mayorías evidentes lo que nos hace prever que el Ejecutivo tendrá que ser especialmente hábil si quiere realizar reformas importantes. Otros países se enfrentan a inestabilidad, como el caso de Perú donde la clase política está salpicada por casos de corrupción, o Colombia donde están enfrentando el proceso de paz al tiempo que intentan manejar el déficit fiscal que les ha dejado la caída en los precios del petróleo, lo cual tendrá que ser enfrentado por un nuevo gobierno desde 2018.

El caso argentino se basará en cuán rápido y con qué efectividad se concreten las reformas económicas y si el esfuerzo por insertar al país en el mundo traerá o no frutos para la economía local (recordemos que la cumbre del G-20 será en Argentina en 2018). Las reformas en Brasil han resultado ser más difíciles de aplicar de lo que se creyó inicialmente y la precaria situación del propio Presidente Temer hace aún más compleja la coordinación del Congreso para reformar el sistema previsional, laboral e impositivo, el cual también debe ocupar su tiempo y energía política en votar destituciones, acusaciones constitucionales y juicios políticos por corrupción. Este proceso reformista en Brasil es especialmente frágil y será a contrarreloj precisamente por las elecciones presidenciales donde el Ex Presidente Lula va a la cabeza en los sondeos, aun cuando tiene procesos judiciales pendientes. Es razonable pensar que de ganar Lula, gran parte de las reformas liberalizadores se detendrían.

América del Norte

La situación en Norteamérica se verá influenciada por las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) donde México es el participante más frágil. El país azteca su vez, tendrá que enfrentar una disputada elección presidencial donde el candidato de izquierda, López Obrador, lleva la ventaja en un país donde no existe la segunda vuelta. Una renegociación del NAFTA podría afectar enormemente la inversión de multinacionales, las cuales llegan al país a aprovechar los bajos costos laborales y la cercanía con Estados Unidos para fabricar y exportar autos, maquinaria, tecnología, entre otros.

En el caso de Estados Unidos, 2018 es el año en que el gobierno debe mostrar con resultados las promesas que le hizo al país y que llevó a los mercados a batir records históricos: la reforma tributaria es la principal y que afecta de manera más directa y rápida el valor de las compañías. Otras reformas como la del sistema de salud “ObamaCare” muestran escasos avances y muy poco acuerdo político para realizarse ante la dificultad de reducir la cobertura para los más pobres sin sufrir las consecuencias políticas y éticas que esto conlleva. La reforma migratoria y el endurecimiento de la política fronteriza se vislumbran como constante caballito de batalla de esta administración y si bien no tienen los votos para endurecerla, seguirán intentando reducir la inmigración, lo cual puede aumentar el costo laboral para las compañías estadounidenses y a largo plazo, privarlas de talento y capital humano (muchos de los empresarios más exitosos de Sillicon Valley son inmigrantes o hijos de inmigrantes, incluido el fundador de Apple).

Europa

En Europa la situación se ve más alentadora para 2018: luego de años bastante turbulentos en lo político y una crisis económica y financiera que movió los mercados por 10 años, hoy vemos un crecimiento que parece acelerar y estabilizarse cerca de un saludable 2% (este año fue 2,3%).

Esta recuperación no está exenta de riesgos, y el principal tiene que ver con algo tan relevante como la soberanía: ya sea en España, Reino Unido o en Bélgica hemos visto con preocupación el surgimiento de movimientos independentistas, y en los países donde esto no ocurre, el nacimiento de movimientos nacionalistas y contrarios a la globalización y sus consecuencias, los cuales han ganado poder político llegando incluso a estar a punto de conseguir el gobierno (como en Austria el año pasado). En otros casos, observamos cómo estos grupos han logrado convencer a incumbentes más tradicionales de la política europea, como el Partido Conservador del Reino Unido, el cual permitió el referéndum del Brexit y ahora debe enfrentar las consecuencias y acatar el mandato, teniendo por delante una dura negociación con Europa, la cual aparece fortalecida ante esta situación: el apoyo en Francia, Italia o Europa Central a dejar la Unión parece estar decayendo.

Asia

La situación en Asia es de franca transformación: sus países emergentes están luchando por dejar de ser meras fábricas exportadoras con mano de obra barata para pasar a ser economías de consumo con clases medias fuertes y crecientes libertades civiles. El caso de China es el más decidor: su crecimiento económico sigue a la baja pero de forma controlada, esperándose un 6,5% durante 2018, pero lo más relevante es la composición de ese crecimiento, que cada vez es menos dependiente de exportaciones y manufacturas, y cada vez más dependiente de consumo interno.

Algo similar está ocurriendo en otros países asiáticos, muchos de los cuales siguen la agenda china.

El caso Japonés es distinto, llevan décadas con un crecimiento muy bajo y siguen intentando levantar la economía a través de la inflación. Para el próximo año esperamos un desempeño relativamente bueno en su economía pero queda la duda si el plan del Primer Ministro Shinzo Abe, en funciones desde 2012, podrá definitivamente romper el espiral de deflación y bajo consumo.

El 2018 será un año donde los mercados tendrán que confirmar los altos niveles alcanzados en 2017, concretando las reformas liberales que se prometieron. Será por cierto un año desafiante en ese sentido pues el mercado no puede subir para siempre solo en base a promesas, pero de ir materializándose al menos las más relevantes, sumado al buen desempeño de la economía global, podríamos proyectar que estos índices llegaron para quedarse.