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Cuidar las articulaciones a partir de los 50 años

Las articulaciones son las estructuras que permiten la conexión entre dos huesos y están formadas principalmente por el cartílago, la membrana sinovial y el hueso subcondral. El cartílago es el tejido encargado de recubrir las superficies en contacto de los huesos, amortiguando así posibles golpes y permitiendo el movimiento de la articulación.

La artrosis provoca pérdida de cartílago, que los huesos rocen entre si y se vayan desgastando, así como la inflamación en la membrana sinovial. Como consecuencia, se siente dolor, hinchazón o se ve como se deforman sus articulaciones que se vuelven más rígidas y menos flexibles y ya no se puede realizar con normalidad algunos movimientos, como por ejemplo, caminar o subir escaleras.

Durante muchos años ha sido percibida como un mal inevitable asociado al envejecimiento y al desgaste físico. Pero hoy sabemos que el buen cuidado de tus articulaciones es fundamental para la su prevención.

Te damos algunos consejos para retardar o evitar los problemas articulares:

  1. El ejercicio físico es una de las mejores maneras para proteger las articulaciones. Un programa de ejercicio moderado puede mantener la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad, pero el exceso de ejercicio físico puede producir fatiga muscular y, posteriormente lesiones articulares debido al exceso de trabajo. Las disciplinas deportivas idóneas para las articulaciones por su poco impacto son: natación y remo, ciclismo, senderismo, gimnasia y pilates y yoga.
  2. Evitar el sobrepeso. Las estructuras articulares están diseñadas para una determinada fisionomía. Si el peso se excede, las articulaciones tienen que realizar un mayor esfuerzo.
  3. La hidratación es vital en el fortalecimiento de las articulaciones. Para conseguir fortalecerlas es muy importante hidratarse antes, durante y después del ejercicio y reponer sales minerales mediante la ingesta de frutas o bebidas isotónicas con el fin de evitar calambres y otras lesiones. Destaca el ácido graso omega-3 de los pescados grasos como una excelente ayuda para lubricar las articulaciones y reducir la inflamación.
  4. Una dieta adecuada es muy importante. La dieta mediterránea se ha posicionado como una de las que más reducen la rigidez y la inflamación de las articulaciones. Las propiedades antiinflamatorias del aceite de oliva se atribuyen al ácido oleico, que contiene polifenoles y ácidos grasos omega-3, los cuales son antioxidantes. Son beneficiosos en la protección de las articulaciones otros alimentos como las naranjas (poderoso antioxidante), los frutos secos (almendras, piñones o sésamo) y verduras como la acelga o la espinaca, que son ricas en magnesio, especialmente indicado para la protección de los huesos. También en frutas desecadas como las ciruelas.