Llegada cierta edad pareciera que no tiene sentido comenzar a ahorrar. Bueno, la realidad indica que eso es un error, que siempre hay tiempo, sobre todo para disminuir al máximo las preocupaciones financieras. Obviamente que hacerlo desde jóvenes es mejor, pero nunca es tarde para tener buenos hábitos de ahorro.

Los expertos recomiendan elaborar un presupuesto diario, semanal o mensual y tratar de cumplirlo en la medida de lo posible. Y en ese presupuesto, dejar una parte, aunque sea pequeña, para ahorro. El objetivo es tener un respaldo económico ante cualquier emergencia. Es importante priorizar los gastos de vivienda, alimentación, salud y vestuario. Reduce las compras innecesarias y considera la posibilidad de mudarte a un lugar más conveniente si tienes problemas con los gastos de vivienda

Estamos viviendo más. En Chile, las mujeres tienen, en promedio, una esperanza de vida de 85 años, y los hombres, de 80. Dada esta realidad, es clave considerar como esencial el incluir en nuestro aprendizaje la alfabetización digital.

No hay que olvidar que cada año son 100.000 las personas que pasan a ser adultos mayores en Chile. Por eso hay que considerar entre los aspectos a potenciar en este segmento es una mayor cultura digital que permita no sólo aprender a usar las nuevas tecnologías, sino que reforzar y potenciar el uso adecuado entre quienes ya lo utilizan desde hace más tiempo.

La invitación es a no temerle a estas nuevas tecnologías, a la conectividad, a las redes sociales. El acceso al mundo virtual abre la oportunidad de mejorar el nivel de comunicación con el mundo exterior, especialmente con la red familiar, y permite aumentar la social. Por ejemplo, usar los avances digitales para comunicarse con algún pariente o amigo que se cambió de ciudad o país. O para mantenerse informado, todas las noticias, de Chile y el mundo, están a sólo un click de distancia. Y por último, para entretenerse con la descarga o la escucha de música, películas o contenidos audiovisuales.

Una buena forma de empezar es despertar el interés través de los gustos personales. Por ejemplo, aumentar sus habilidades culinarias accediendo a nuevas técnicas y recetas, entretenciones como libros digitales y juegos, etc. Establecer un vínculo con un computador, tablet o celular requiere de tiempo, pero vale la pena meterse en ese mundo, el que además va a seguir creciendo sin pausa.

Puedes buscar opciones de cursos de alfabetización digital en tu municipalidad o centro comunitario del que eres parte. Hay una variada oferta, generalmente gratuita, que vale la pena considerar.

La respuesta de los expertos es “depende”. Si supiéramos comer con patrones saludables desde la infancia podríamos mantener la misma dieta de los 40 años, a los 60 o los 70. Pero como probablemente ese no es el caso de la mayoría de la población, se deben modificar ciertos hábitos.

Y no, nunca es tarde para cambiar, ni siquiera a los 80. Los beneficios se notan muy pronto, en uno
o dos años, aunque esa persona lleve toda su vida comiendo mal.

¿Cuáles son esos patrones saludables?

Es sencillo, es seguir las directrices de la tan venerada dieta mediterránea: casi un 70% u 80% de lo que comemos debe provenir del reino vegetal. Vegetales, hortalizas, legumbres, frutos secos y frutas. El 30% restante debería ser lácteos y derivados, proteínas de pescado o de la carne blanca (pollo, pavo y conejo) y grasa proveniente del aceite de oliva. Incluir huevo, ojalá uno al día. Es una excelente fuente de proteína no animal y hace tiempo ya que los mitos asociados a su consumo resultaron no ser ciertos.

Igual de importante es saber exactamente cuáles son los alimentos prohibidos. Además de la carne roja, que hay que sacarla totalmente de las comidas,

a partir de los 60 y 70 años hay que evitar los dulces, es decir, todos los azúcares refinados. Son hidratos de carbono que no benefician para nada el organismo, por el contrario, son muy calóricos y presentan un riesgo alto de estar unidos a la obesidad y la aparición de diabetes. La clave está en quitarlos de la dieta, o al menos, dejarlos sólo para de vez en cuando.