A partir de los 60, las personas priorizan gastos como la alimentación, salud y artículos para el hogar, mientras que otros como educación, transporte, recreación, vestuario y calzado, pierden relevancia, según un estudio realizado por la Cámara de Comercio de Santiago en 2017. Los antecedentes sugieren que a medida que las personas transitan de una condición laboral activa a una pasiva, y de arrendadora a propietaria de su vivienda, la estructura de gastos experimenta un giro sustancial. Por ejemplo, al tener menos actividades laborales y sociales, las categorías de bienes que reducen su incidencia en el presupuesto son -en general- vestuario y calzado, transporte, recreación y cultura, mientras que educación tiene una sistemática pérdida de relevancia en el segmento.

Al analizar en detalle el presupuesto generacional y uso de los ingresos involucrados, los expertos señalan que la “canasta de gastos” de los mayores de 65 años tiende a concentrarse en bienes y servicios que son prioritariamente consumidos al interior de la vivienda. Con el tiempo, donde más se nota la diferencia con generaciones menores, es en la propia actitud ante el consumo. Este segmento no disfruta con el hecho simple de comprar y es mucho más exigentes a la hora de hacerlo: piden una atención personalizada, se toman su tiempo y buscan exactamente lo que necesitan y prefieren las compras presenciales antes que las telefónicas o por Internet, pues valoran el trato cara a cara.

Sin embargo, y sin importar la edad o etapa de la vida en la que se esté, lo relevante es ser conscientes de los recursos personales, para no gastar más de lo que se percibe y –en la medida de lo posible- siempre destinar un monto al ahorro, para de hacer un esfuerzo permanente por ahorrar, aunque sea un poco, para poder darse pequeños lujos que hagan que una buena planificación valga la pena.

Las actividades creativas para adultos, como las manualidades, fomentan y conservan aptitudes físicas y mentales. Ayuda mucho trabajar con las manos, pues el trabajar con algo concreto permite tener consciencia del aquí y el ahora (mindfullnes), pues se requiere de concentración, habilidad y/o precisión.

Las manualidades además obligan a trabajar con movimientos minuciosos y repetitivos, como tejer o  que repercuten y mejoran directamente áreas como la concentración, la memoria y la atención, lo que claramente aporta en tener un mejor día a día.

Otro elemento clave es fomentar la creatividad y, por qué no, pasar un buen rato. A nivel emocional, la realización de tareas placenteras estimula la confianza en uno mismo, por lo que la sensación de ser capaz de hacer algo bonito y único, aumenta la autoestima personal. En complemento, aportan en crear un grupo en el que sociabilizar, ya que generalmente se realizan en compañía.

La vida de muchas personas de edad avanzada se enriquece con la presencia de quienes comparten su día a día o pasan tiempo con ellas. En muchas ocasiones, ese espacio lo ocupa la familia, que es una de las principales fuentes de apoyo emocional, razón por la cual juega un papel fundamental, proporcionando sentimientos de arraigo, seguridad, capacidad, autoestima, confianza y vínculo social.

El “sentirse necesario” es fundamental. Por ejemplo, tareas como el cuidado de los nietos fortalecen los vínculos con los hijos adultos, ya que en ese momento de la vida el rol de abuelo o abuela otorga una función social y una utilidad familiar nueva. Esto será positivo siempre y cuando no se pierda bienestar por ello, pero es un tipo de ayuda que se agradece mucho.

En gran parte de los estudios realizados al respecto, las personas mayores que se sienten necesitadas suelen vivir más y tener una mejor calidad de vida. Por ello, sostener estas relaciones familiares de manera satisfactoria es un objetivo muy importante para llevar un estilo de vida activo y lleno de bienestar.

Las relaciones cercanas entre adultos y sus padres contribuyen al envejecimiento activo. No se trata solamente de estar juntos, sino también de interactuar y compartir tiempo y conocimiento. Este relacionamiento se basa en saber escuchar y comunicar en ambas direcciones. Tener más años supone un crecimiento cultural, en valores humanos, en sensibilidad y en comprensión. Estas cualidades son las que se deben transmitir a las nuevas generaciones y, viceversa, tener una buena disposición a aprender de ellas todo aquello que no estuvo al alcance, como lo es por ejemplo el uso de tecnología y/o aparatos móviles.

A medida que uno se hace mayor, resulta aún más importante estar atentos a la salud bucodental. La pérdida de piezas dentales y la utilización de placas son situaciones evitables si existe un correcto cuidado y hábitos de limpieza permanentes en el tiempo. La boca cambia a medida que pasan los años. Los nervios de los dientes pueden hacerse más pequeños, con lo que estos son menos sensibles, propiciando -por ejemplo- la generación de caries. Si no se hace revisiones dentales con regularidad, esto podría llevar a su vez a que los problemas no se diagnostiquen hasta que sea demasiado tarde. Te recomendamos informarte acerca de convenios de salud dental que puedas tener y aprovecharlos.

Estos son algunos consejos para preservar y mejorar tu salud bucal:

Al adoptar hábitos bucales sanos en casa, tomar decisiones inteligentes sobre la dieta y solicitar asistencia dental con regularidad, puedes invertir en que la sonrisa te dure toda la vida.