En nuestro número anterior te hablamos acerca de la importancia de ahorrar, independiente de la edad que tengas y del monto que puedas destinar a ahorros mensualmente. En esta edición, te contamos acerca de las diferentes herramientas de ahorro que ofrecen las entidades bancarias, para que así conozcas las distintas alternativas que existen.

Los instrumentos más conocidos son las Cuentas de Ahorro y los Depósitos a Plazo. Otros más sofisticados son las cuentas corrientes con pago de intereses, los fondos mutuos y las acciones. Cada uno de ellos tienen condiciones específicas para ser utilizados; por ejemplo, mientras las cuentas de ahorro prácticamente todas pueden ser abiertas con bajas cantidades de dinero, los restantes requieren más requisitos y montos mayores.

Cuentas de Ahorro

Se conocían como «libretas de ahorro» porque originalmente eran pequeños libros, en cuyas hojas se iba anotando la cantidad ahorrada y los intereses y reajustes percibidos. Con los avances tecnológicos, las libretas han sido remplazadas en muchos casos, por tarjetas plásticas, similares a las usadas en los cajeros automáticos.

Existen de varios tipos y por ello, varía el tipo de resultados que ofrecen. Sin embargo, en todos los casos ofrecen la capacidad de mantener el dinero seguro y permitir ser retirado de acuerdo a las necesidades de quien lo va juntando.

Depósitos a Plazo

Los Depósitos a Plazo son sumas de dinero entregadas a una institución financiera, con el propósito de generar intereses y obtener reajustes en un período de tiempo determinado. ¿Quieres saber más? En el sitio de la Superintendencia de Bancos y Pensiones hay información detallada y consejos muy útiles. Visítalo en www.clientebancario.cl

País de Mayores, perteneciente al Servicio Nacional del Adulto Mayor, consiste en la entrega de apoyo socio educativo, brindado por adultos mayores voluntarios, a niños y niñas de familias vulnerables. Los voluntarios entregan sus conocimientos y experiencias para que los estudiantes mejoren su rendimiento escolar y refuercen su autonomía, fomentando hábitos de estudio e involucrando a sus familias en el proceso educacional. Los voluntarios desarrollan un plan de trabajo para cada niño.

Pueden ser parte todos los mayores de 60 años o más, preferentemente profesores jubilados o que tengan habilidades comunicacionales y capacidad para establecer relaciones intergeneracionales, las que se evalúan mediante una entrevista personal a cada postulante.

Si te interesa, sólo debes acercarte a tu municipio e inscribirte. Más información en http://www.senama.gob.cl/voluntarios

En otoño e invierno, las posibilidades de hacer actividades al aire libre se reducen mucho. Así, nos vemos limitados en nuestros movimientos, especialmente en el desarrollo de diferentes rutinas de ejercicio. Es primordial tener en cuenta que este tipo de actividades modifica el ritmo de degeneración de las capacidades físicas y que ayudan a mantener o mejorar las condiciones físicas y mentales.

Para que el frío no sea un impedimento, hay que considerar algunas recomendaciones. Con la edad la piel disminuye su espesor y los receptores cutáneos pierden sensibilidad a la temperatura, por lo que se puede tener dificultades para percibir con certeza si se tiene frío o calor. Por esto, si vas a realizar actividades físicas en un lugar cerrado, es relevante vigilar la temperatura de la habitación para, idealmente, mantenerla en 25 grados. Otra opción es realizar ejercicios al aire libre durante los horarios de mayor temperatura, que en promedio debería ser a partir del mediodía hasta las 16 o 17 horas.

Es importante evitar cambios bruscos de temperatura después del ejercicio, ya que inciden en la aparición de enfermedades respiratorias.

Antes de hacer ejercicio se debe ingerir alimentos livianos y tener una hidratación adecuada. En invierno, es frecuente que realicemos el entrenamiento físico con varias capas de ropa, pero la sudoración excesiva puede llevar a una deshidratación y descompensación por la labilidad de su sistema circulatorio, por lo que hay que ser cuidadosos.

Por último, es aconsejable realizar estas actividades en grupos, nunca solo. En caso de hacerlo en forma individual, siempre debe estar acompañado de alguien que pueda auxiliarlo ante una emergencia.

Las mascotas brindan numerosos beneficios en la vida de las personas: acompañan, dan cariño, afecto y alegría. Distintos estudios prueban que las personas que tienen mascotas viven más tiempo y con mejor calidad de vida que las que no las tienen. 

Asimismo, las mascotas ayudan a mejorar la autoestima, porque necesitan de su dueño para cualquier cosa. Esa sensación de mantenerse vigentes para que otro tenga una buena vida, como se hizo con los hijos o los nietos, hace muy bien. Tienen además un efecto socializador, ya que constituyen un factor de acercamiento entre personas en la calle, parques, etc. Es fácil entablar conversación aún con extraños cuando hay una mascota de por medio, fomentando así la generación de vínculos afectivos.

Pero lo más relevante es que ayudan a mejorar la condición física, así como a disminuir la tensión y el estrés. La sola cercanía de un perro o un gato produce que la ansiedad baje considerablemente. Y por otro lado, las mascotas demandan actividad física por parte de sus dueños, sobre todo si son perros, a los cuales hay que sacar a pasear. Realizar una rutina de actividad física diaria es una de las acciones más difíciles de mantener en ciertos periodos de la vida, aumentando los factores que generan depresión y de desmejoramiento de la salud. El ejercicio físico moderado pero permanente evita fracturas de caderas y mejora el funcionamiento cardiovascular, entre otros beneficios. No obstante, si la persona tiene alguna complicación con su movilidad, la mascota ideal sería el gato, ya que no requiere paseos y brinda todos los efectos positivos antes mencionados.