Son pequeños, pero poco a poco, con el transcurrir de los días y semanas, estos gastos se acumulan, transformándose en un dolor de cabeza y afectando de manera importante a tu presupuesto mensual. Lo bueno es que revertir esta situación es bastante simple, y solo depende de ti.

Ese café que te gusta tomar a mitad de mañana o las salidas a comer con tu pareja o amigos, son solo dos de los múltiples ejemplos que existen de los gastos hormiga. Y a pesar de saber que los tienes y que perjudican tus finanzas personales, probablemente no los has visto como una oportunidad de ahorro.

Acá te orientaremos para que logres un equilibrio y sigas disfrutando pero de manera ordenada.

Primero, identifica cuáles son los gastos en los que sueles incurrir y define cuáles puedes obviar, y cuáles no estás dispuesto a dejar. Por ejemplo: si te tomas un café todos los días que vas al trabajo, eso significa: $1.000 x 20 días (hábiles), es decir, $20.000 mensuales. Si ese monto se multiplica por los 12 meses del año nos muestra que podríamos generar un ahorro de $240.000.

Luego, establece un objetivo, lo que te ayudará a restringirlos, pues tendrás en mente un proyecto más a largo plazo que te motive a ahorrar, como es -por ejemplo- la compra de un auto o un viaje.

Planifica tus gastos. Una buena herramienta es la regla del 50/30/20, que se desglosa en: gastos necesarios como cuentas y vivienda, gastos variables y por último ahorro.

Evita compras impulsivas. Ahora que estás en plan de ahorro, pregúntate qué tanto necesitas el bien o servicio que vas a adquirir. Recuerda que aunque no represente una gran inversión, la suma de cada uno de estos gastos afecta tu presupuesto mensual.

Excusas para no destinar parte de nuestro presupuesto al ahorro sobran: ¡no me alcanza!, ¡el próximo mes empiezo!, ¡llego justo a fin de mes! Y así podemos extendernos ampliamente, pero lo cierto es que la razón de fondo para no hacerlo es principalmente ¡no saber cómo! Por eso, queremos orientarte a través de estos 5 tips, y que descubras que es más simple de lo que parece.

– Lo primero que debes hacer es definir un monto, sin importar cuál sea: $5.000, $10.000, $100.000, y comprometerte a separarlo a principio de mes, apenas te depositen el sueldo, para evitar caer en la tentación de utilizarlo.  

– Fija una meta que puedas cumplir. Esta te permitirá ver resultados concretos de tu constancia y eso te motivará a ir abarcando proyectos quizás cada vez más grandes.

– Evita contraer deudas. Si bien ya estarás destinando un monto mensual al ahorro, la idea es que también seas muy cauteloso a la hora de gastar. No te involucres en proyectos que representen endeudamiento a muy largo plazo si no sabes cómo podrás cubrir dichos gastos.

– Lleva un registro de tus gastos. No es fácil anotar todo, pero para eso existen diversas Apps como Fintonic, Dollarbird o iGasto, las que tan solo a un click pueden ayudarte en esta tarea. Así, de manera muy simple y rápida, podrás acceder a un completo panorama del movimiento de tus recursos. 

– Verifica los pagos que realices. Siempre pide los comprobantes de tus compras, y no olvides revisar los movimientos bancarios. Esto te permitirá confirmar que no se han realizado cobros equivocados.