El gasto chico del verano
En verano no siempre se gasta en grandes panoramas. Muchas veces el dinero se va en montos pequeños: un helado, un café, una salida corta o un antojo de último minuto. Son gastos que pasan casi desapercibidos, pero que al final del mes pueden sorprender cuando se suman.
Una forma simple de tomar conciencia es registrar esos gastos diarios, aunque sean bajos. Anotarlos en una planilla permite ver patrones: cuánto se destina a salidas breves, a comidas fuera de casa o a traslados. No se trata de dejar de disfrutar, sino de tener información para decidir, ajustar y priorizar lo que realmente importa.
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