Hidratación entretenida

Con el paso de los años, la sensación de sed disminuye. Estudios indican que las personas de 60+ pueden tener hasta un 20–30% menos de percepción de sed, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, especialmente en verano. Por eso, no conviene esperar a tener sed para hidratarse: la recomendación general es consumir entre 1,5 y 2 litros de líquidos al día, ajustando según actividad física, temperatura y recomendaciones médicas.

 La buena noticia es que hidratarse no significa solo tomar agua. Las frutas con alto contenido de agua, como sandía, melón, naranja o frutillas, aportan líquidos y minerales. Las verduras como pepino, tomate o lechuga también suman. A eso se pueden agregar infusiones frías, aguas saborizadas de forma natural con rodajas de fruta o hierbas, caldos suaves y gelatinas sin azúcar, que ayudan a variar el consumo diario.

 Un buen truco es repartir la hidratación durante el día: un vaso al levantarse, otro a media mañana, uno antes de salir, y así sucesivamente. Mantener una botella a la vista o asociar el consumo de líquidos a rutinas diarias puede marcar la diferencia. En verano, hidratarse bien no solo ayuda a sentirse mejor: también previene mareos, fatiga y descompensaciones.