Compost en casa

Hacer compost en la casa es una forma simple y económica de aprovechar restos orgánicos que normalmente terminarían en la basura. Cáscaras de frutas y verduras, hojas secas, bolsitas de té o restos de café pueden transformarse en abono natural para plantas y jardines, ayudando además a reducir la cantidad de desechos del hogar.

 No se necesita un gran espacio ni equipos especiales para empezar. Puede hacerse en un balde, caja o compostera sencilla, siempre que tenga ventilación y permita ir alternando residuos húmedos, como restos de comida vegetal, con materiales secos, como hojas, cartón o papel sin tinta de color. Ese equilibrio ayuda a evitar malos olores y hace que el proceso funcione mejor.

 Lo ideal es revolver de vez en cuando la mezcla y evitar incorporar alimentos como carnes, lácteos o comidas muy aliñadas, porque pueden descomponerse mal o atraer insectos. Con un poco de paciencia, al cabo de un tiempo ese material se convierte en una tierra oscura y fértil, muy útil para maceteros, huertas o jardines.

 Y también tiene algo bonito: permite ver con otros ojos eso que antes parecía un simple descarte. Lo que sobra en la cocina puede convertirse en nueva vida para una planta, una jardinera o un pequeño rincón verde de la casa.